William J. Meister estaba de expedición en Antelope Spring en 1968, un sitio ubicado a casi 70 kilómetros de Delta, en el estado de Utah, Estados Unidos de Norteamérica. Lo acompañaban sus esposa y dos hijas. Ya habían encontrado varios fósiles pequeños cuando Meister golpeó con su martillo de geólogo una losa de unos cinco centímetros de espesor, partiéndola de plano en dos, como se abre un libro. Allí estaba la huella.Como suele suceder en todo fósil que ha quedado atrapado en un sedimento, ambos lados del bloque muestran la marca de una sandalia, una en positivo y la otra en negativo, del tamaño normal de un pie humano. Esta pisada es muy particular, porque ha aplastado bajo su suela ni más ni menos que trilobites.
El 4 de Julio la muestra es enviada al Dr. Clarence Coombs de la Universidad de Columbia y al geólogo Maurice Carlisle, de la Universidad de Colorado. Carlisle se traslado al lugar del descubrimiento y excavo en la zona y lego a la conclusión de que la zona de la extracción era adecuada a la muestra y que desconcertantemente se establecía esa capa en el periodo Cámbrico, entre 550 y 590 millones de años.
Meister dio a conocer el extraño descubrimiento y todos coincidieron en que no podía ser, que era imposible, algunos dijeron que la huella era un ejemplo claro de extraña erosión y otros que era un simple y claro fraude. Continua sin explicación.
